domingo, 25 de octubre de 2015

Carta De Una Madre



Querido hijo:

El día me veas vieja te pido por favor que me tengas paciencia. Entiende que la vida es un ciclo y todos volvemos a ser niños. 

Si cuando hablo contigo repito lo mismo 1.000 veces, no me interrumpas para decirme: 

¿Eso ya me lo contaste?. Sólo escúchame por favor.

Cuando quiera comer algo que no deba por mi salud, no me grites, explícame con cariño, así como yo te explicaba muchas veces el daño que hacían los dulces.

Cuando veas mi ignorancia ante las nuevas tecnologías, dame el tiempo necesario para aprender y por favor no hagas esos ojos ni esas caras. Recuerda que yo te enseñé a hacer muchas cosas como comer, vestirte, peinarte y cómo confrontar la vida.

El día que notes que me estoy volviendo vieja, ten paciencia conmigo y sobre todo, trata de entenderme. Si ocasionalmente pierdo la memoria o el hilo de la conversación, dame el tiempo necesario para recordar y si no puedo, no te pongas nervioso o arrogante. 

Ten presente en tu corazón que lo más importante para mí es estar contigo, que me pidas consejos y me tomes en cuenta.

Y cuando mis cansadas y viejas piernas no me dejen caminar como antes, dame tu mano, de la misma manera que yo te la ofrecí cuando distes tus primeros pasos.

Cuando estos días lleguen, no te sientas triste, ni me hagas sentir incompetente. Ayúdame mientras llego al final de mi vida, pero con amor y cariño. 

Regálame flores ahora que puedo oler su aroma. 
Dime que me quieres ahora que aún puedo escucharte. 
Recuérdame tu amor ahora que puedo verte. 

Aunque no tenga dinero para premiarte con un regalo, yo te lo agradeceré con una sonrisa.

Y si se te llenan los ojos de lagrimas al leer esto, no te de pena, eso demuestra que tienes un gran corazón.

¿Amas a tu madre? Yo sí amo a la mía.

Brindo por mi madre que cambió su figura por una gran barriga. Que cambió un delineador de ojos por ojeras. Ella que cambió las noches de diversión por constantes trasnoches. Que cambió su bolso por una bolsa de pañales. Aquella madre, que no le importó cambiar todo por recibir amor a cambio.

Amo a mi madre.

A los 3 años: "¡Mami, te amo!".

A los 10 años: "¡Mamá, te quiero!".

A los 15 años: "¡Sí mamá! ¡Pesada!".

A los 18: "¡Cómo fastidias mamá!".

A los 20: "¡Quiero irme de esta casa!".

A los 35: "Quisiera vivir con mi madre".

A los 50: "No te vayas nunca".

A los 70: "¡Cuánto daría por estar 5 minutos con mi madre!".

Yo amo a mi madre. ¿Y tú?



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